Es fácil adivinar la melancolía del invierno en la mirada perdida de esta mujer que se cobija abrigada al amparo de los reflejos de la ventana. Contemplar el rostro de un desconocido en una fotografía es siempre un enigma; Será como plantarse ante una puerta que permanecerá obstinadamente cerrada y ante la que solo nos estará permitido susurrar conjeturas. La mirada siempre es un interrogante que nos confronta o nos evita, y así sucede con la mirada de la mujer de la fotografía de Patricia Vílchez: para el espectador desconocido es inevitable preguntarse a donde se dirige, que acontecimiento del barrio llamó su atención y borró su sonrisa… La pregunta permanecerá para siempre sin respuesta.
Fotografía:
Patricia Vílchez, 2019