Es la ambigüedad un territorio muy inestable, fértil terreno para sembrar equívocos y cosechar inesperadas conclusiones. Para el creador, lo ambiguo es un recurso con el que gestionar la propia incertidumbre, ampliar el horizonte del discurso mas allá de lo literal o ponerse a refugio de la miradas que solo buscan evidencias. Para el espectador, lo ambiguo es como un aguijón en el entendimiento, una fuerza que atrae y repele con igual intensidad o una escollera en la que rompe el ingenio. El díptico para ilustrar el concepto corresponde a la fotógrafa Tere Fernández, y forma parte de una serie con resonancias poéticas, ámbito en que las certezas se diluyen y solo nos queda la duda.
Fotografía:
VUELA ALTO LA PALOMA DE PIEDRA -pies que nunca pisan por completo el suelo-«como si ante ellos se extendiera la eternidad» (Rilke)
Tere Fernández, 2018