No es banal construir una serie fotográfica recopilando imágenes de portales de Madrid. La frialdad del sujeto puede inducir en el espectador cierta reacción de indiferencia, no ajena a la inconsciente apatía que habitualmente experimentamos en estos lugares. Por definición zona de transición, pasaje entre lo público y lo privado, comparte interés con alguno de esos otros espacios que podemos denominar “liminales”, caracterizados por la apertura, la ambigüedad y la temporalidad. Espacio de tránsito que nos rescata del inseguridad y caos de la calle, y nos conduce a las certidumbres del hogar o el orden del trabajo. Para el desconocido siempre será un solemne prólogo de un encuentro o la desdichada constatación de una decepción. Para quien lo abandona, la última oportunidad de retorno. Invisibles testigos de audaces escarceos o de airadas afrentas, su formalidad es el preludio de lo público y los torpes intentos decorativos pretenden el calor de lo privado.
No es banal, pues, que el fotógrafo Francisco Úbeda haya dedicado tres años a recorrer las calles de Madrid, asomándose a estos portales decadentes y arrogantes, soberbia declaración de estatus, para desvelar algunas de las contradicciones de estos espacios. La elección del título de la muestra -Flâneurismo- me parece un adecuada elección, en el que resuenan pretensiones decimonónicas resonancias de adornar el espacio público. Tampoco parece casual que la elección de este autor y tema, sea la despedida de la primera temporada del colectivo FVCK como responsables del comisariado de la Sala de Fotografía Sargadelos Vigo, ya que a la postre, las despedidas en los portales nunca suelen ser definitivas.
Fotografía:
Flâneurismo, 2019
Francisco Úbeda Llorente