Paul Strand fotografió en 1916 un valla blanca. Una imagen directa, a la que el autor bien poco añadía. Asi se refería años después el autor a esta imagen:
«¿Por qué fotografié esa valla blanca en Port Kent, Nueva York, en 1916? Porque la valla en sí misma era fascinante para mí. Era muy viva, muy americana, muy parte del país…»
A partir de esa afirmación hecha por Paul Strand años más tarde, parece obvio que Strand ve en la valla más que un mero tema, con un interés compositivo por el patrón y el ritmo; Strand se sintió inmediatamente fascinado por la forma en que la valla representa a Estados Unidos, considerándola una parte esencial de su país, porque la valla blanca, como señala Robert Gregg en la Enciclopedia de la Cultura Americana Contemporánea, encarna en cierto modo el sueño americano, simbolizando la vida ideal de la clase media: una gran casa con un porche rodeado por un lujoso y glorioso césped, una familia feliz, un gran coche y encerrando todo el conjunto una valla, que en color blanco se ajusta mejor a las expectativas de la sociedad.
Mas de 100 años después, el aclamado fotógrafo y filmógrafo cubano Sebas Elizondo vuelve a utilizar el motivo de la valla blanca para contar la historia del decadente «sueño americano».
Fotografía:
Gainesville, 2019
Sebas Elizondo
Para saber más:
https://www.sebaselizondo.com/