Me invade una sensación de extrañamiento la contemplación de estos paisajes, hermosamente teñidos de oxido, lastimosamente aniquilados para la esperanza. Me duele la herida seca de estos territorios de la que ya no brota mas sangre, saqueados por la codicia y ahora apartados de cualquier mirada. Ya no se escuchan mas quejas, despojados de su riqueza y dignidad encaran resignados un futuro primigenio de vacío y soledad. Las fotografías corresponde al proyecto «El Agua en Venus» de Elena Pedrosa, una meditación en clave estética, de una intensidad casi mística, sobre el intervención del hombre sobre el paisaje.
El paisaje árido y arrasado por la mano del hombre puede ser de una belleza indescriptible igual que la desolación y el declive deja en nosotros mismos una rara ternura estética. Con estas imágenes, construidas durante dos años en varias visitas a las minas de hierro de Mazarrón (Murcia) me encontré con mis propios residuos, contrastes, paisajes imposibles. La soledad melancólica de la tierra roja hacía pensar en las primeras huellas en otro planeta, ese planeta propio que escogemos para escaparnos del mundo.
Elena Pedrosa
Fotografía:
El Agua de Venus, 2019
Elena Pedrosa
Para saber más:
https://www.elenapedrosa.es/