Largo tiempo le llevó a la fotografía sacudirse los complejos y curarse las heridas causadas por los furibundos ataques de los pintores para comenzar a buscar y encontrar su propia voz. Su carácter instrumental y el exceso de realismo «limitaba» su utilización como vehiculo de expresión para narrativas ficticias y la vinculaba inevitablemente a su virtud más destacada: la capacidad documental -término que en opinión de Walker Evans es en exceso «sofisticado y engañoso»; Medio en continua evolución, ha hecho de la transgresión de los límites del estilo, la búsqueda de nuevos lenguajes y la experimentación una estrategia para reinventarse a cada nuevo impulso de la tecnología; Superados los tiempos de la reproducción mecánica e instalados en los tiempos de la reproducción efímera y virtual, el fotógrafo ha tenido que volver a adaptarse y estar proponiendo con velocidad nuevas metáforas visuales que trasciende la literalidad de la realidad. En estos territorios extremos y poco convencionales se mueven muchas de las propuestas de Hermano Lobo: contrastes, desenfoques, manchas de color, composiciones arriesgadas… alejarse de la realidad para comprenderla.
Fotografía:
Hermano Lobo, 2020