#72. Animal

A diario publico en La Caja de Membrillo una fotografía y un autor seleccionados, acompañados de un breve (y personal) texto. Estos comentarios no pretenden ni ser lectura crítica, ni sesudas reflexiones (servidor, no esta en condiciones de atribuirse tales facultades), tan solo una pincelada de las emociones o pensamientos que me provoca la contemplación de la imagen escogida. En la «caja» se atesora, pues, la doble memoria: la visual de la imagen contemplada y otra más poética o emocional. El transcurso de los días me ha ido llevando de un autor a otro, de una emoción a otra. En ocasiones la imagen escogida ha sido como una suave brisa que acaricia los sentidos y en otras me he tambaleado aturdido ante una inesperada galerna visual. La fotografia de Carlos Puga pertenece a esa segunda categoría. Visceral , incisiva, frontal, rotunda, telúrica o animal, son adjetivos que se me ocurren cuando me situo ante algunas de sus imágenes; liberado del convencionalismo social o retóricas fingidas, fotografiar se convierte para este autor en un desafio vital, un instinto que lo impulsa a transcribir la realidad sin adornos. No hay menosprecio en el término «animal» y si la recuperacion de los valores e ideales irremediablemente perdidos en los hipócritas entresijos de la sociedad.

El diptico seleccionado forma parte del proyecto en progreso «Pel Animal» y propone al espectador un dialogo «sugerente y revelador entre las dos imagenes»; ilustración elocuente de aquella cita de Sontag…

Las fotografías en sí mismas no explican nada, son inagotables invitaciones a la deducción, la especulación y la fantasía.

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