Embriagados de velocidad, nos acercamos vertiginosamente hacia la oscuridad. Con la inquietud del miedo, evitamos permanecer mucho tiempo en un mismo lugar, sospechando de la seguridad que otorga el silencio, nos arriesgamos a atravesar la ventana desde la que se divisa el profundo abismo de la incertidumbre de estridentes armonias. Dioses revestidos de ciencia, nos empeñamos en ignorar nuestro destino, pero insistimos en repetir el pasado, dominar el presente y vaticinar el futuro. Aunque sea tan solo por un instante, solo aquel que sea capaz de liberarse de la tiranía del tiempo y doblegar a su voluntad el rayo de luz, alcanzará la plena percepción. En los espacios de contornos diluidos, formas imprecisas y geometrias confusas, Xoel Gómez nos conduce a una experiencia sensorial, rechazando la vanidosa perfección con la que la realidad deslumbra a los necios.
«Si las puertas de la percepción fueran limpiadas, todo aparecería ante el hombre tal como es, infinito.»
William Blake
Fotografía:
Xanelas Interiores, 2018
Xoel Gómez